Un Metro llamado Deseo (Segunda parte)

septiembre 30th, 2010

Un Metro es un poderoso símbolo: modernidad, orden, rapidez, prestigio. Con eso ha jugado Lourdes Flores  al lanzar la promesa de su construcción: “Lima se merece un Metro”. Además de la necesidad de ganar las elecciones y los lobbies de rigor,  poco justifica su construcción. No es un tema  de merecimiento, la discusión es sobre prioridades y factibilidad.

Tampoco es el único símbolo posible. Es también un subterráneo, algo enterrado. La negación de arriba, de la ciudad cotidiana. Es tanto la construcción  de una urbe  alternativa, como la negación de la existente.

Desde el punto de vista social, es la máxima expresión de la industria terrestre. El súmmum de la segregación, movimiento puro, el fin del entorno: no hay calles, cruces, gente pasando, sólo hay estaciones. El “tubo” como lo llaman en Londres.

Túnel - Metro de Copenhagen

Dejando  de lado la simbología del Metro,  está la realidad de la ciudad y su transporte. En ese ámbito el Metro es un salto hacia adelante, del presente caótico e inseguro a un mundo  casi virtual.  Pero ese salto necesita cumplir etapas y una agenda mínima.

Evaluar primero

Debido a que todavía son proyectos  inconclusos, ni el tren eléctrico ni el Metropolitano han sido evaluados. Una vez en ejecución, se podrá conocer los costos y el impacto real  de estos proyectos y también el estado de la reforma del transporte urbano. Insistimos: no hay Metro posible sin reforma primero. Es  una condición necesaria. Esta evaluación nos permitirá saber si es suficiente lo que tenemos. Hay que alejarnos de la costumbre de hacer cosas a medias.

Articular después

La reforma del transporte existente debe ordenar, sincerar  costos  y articular. Si bien es cierto es una operación privada, su fin es público, de servicio. Eso implica que la mejora de  empresas y rutas deben articularse en un transporte integrado, cuyo centro sean  los usuarios.

Completar  el Metropolitano

Los fondos de la MML sólo alcanzan para completar un segundo eje de El Metropolitano, que deberá  ser el que va desde Ate hasta el Callao. Esto potenciará el eje existente (N-S)  en la medida que el pasajero podrá hacer una “L” (sur-norte- este, por ejemplo) lo que incrementará el número de viajes por el efecto sinérgico y permitirá también que una fracción de automovilistas se pasen al transporte público.  Ayudará a vertebrar la ciudad.

La seguridad

Un tema casi olvidado en esta campaña ha sido la seguridad, muy mencionado como problema y casi nunca como propuesta. Hay poca investigación local y se necesita rediseño de calles bajo criterios de seguridad.

Los otros usuarios

El reordenamiento del transporte debe abrir espacio para que los peatones y ciclistas tengan mejores condiciones. Para hacer ciudadanía en el transporte.

No sólo hay que atacar “la congestión”. Se necesita construir  espacios seguros, directos y  amables para todos los ciudadanos. Los recursos deben ir a resolver con lo que tenemos.

Los peatones siguen siendo la mayoría de las víctimas. Estigmatizarlos y penalizarnos no servirá para mejorar la situación. “hacer ciclovías” no es suficiente. La verdadera tarea pendiente es transformar el espacio urbano e incorporar a peatones y ciclistas en la planificación y gestión urbana. Una ciudad para todos.

El 3 de octubre sabremos si tenemos una nueva oportunidad.

Carlos Cordero Velásquez

Un Metro llamado Deseo (Segunda parte)

septiembre 30th, 2010

Un Metro es un poderoso símbolo: modernidad, orden, rapidez, prestigio. Con eso ha jugado Lourdes Flores  al lanzar la promesa de su construcción: “Lima se merece un Metro”. Además de la necesidad de ganar las elecciones y los lobbies de rigor,  poco justifica su construcción. No es un tema  de merecimiento, la discusión es sobre prioridades y factibilidad.

Tampoco es el único símbolo posible. Es también un subterráneo, algo enterrado. La negación de arriba, de la ciudad cotidiana. Es tanto la construcción  de una urbe  alternativa, como la negación de la existente.

Desde el punto de vista social, es la máxima expresión de la industria terrestre. El súmmum de la segregación, movimiento puro, el fin del entorno: no hay calles, cruces, gente pasando, sólo hay estaciones. El “tubo” como lo llaman en Londres.

Túnel (Metro en Copenhagen )

Dejando  de lado la simbología del Metro,  está la realidad de la ciudad y su transporte. En ese ámbito el Metro es un salto hacia adelante, del presente caótico e inseguro a un mundo  casi virtual.  Pero ese salto necesita cumplir etapas y una agenda mínima.

Evaluar primero

Debido a que todavía son proyectos  inconclusos, ni el tren eléctrico ni el Metropolitano han sido evaluados. Una vez en ejecución, se podrá conocer los costos y el impacto real  de estos proyectos y también el estado de la reforma del transporte urbano. Insistimos: no hay Metro posible sin reforma primero. Es  una condición necesaria. Esta evaluación nos permitirá saber si es suficiente lo que tenemos. Hay que alejarnos de la costumbre de hacer cosas a medias.

Articular después

La reforma del transporte existente debe ordenar, sincerar  costos  y articular. Si bien es cierto es una operación privada, su fin es público, de servicio. Eso implica que la mejora de  empresas y rutas deben articularse en un transporte integrado, cuyo centro sean  los usuarios.

Completar  y corregir el Metropolitano

Los fondos de la MML sólo alcanzan para completar un segundo eje de El Metropolitano, que deberá  ser el que va desde Ate hasta el Callao. Esto potenciará el eje existente (N-S)  en la medida que el pasajero podrá hacer una “L” (sur-norte- este, por ejemplo) lo que incrementará el número de viajes por el efecto sinérgico y permitirá también que una fracción de automovilistas se pasen al transporte público.  Ayudará a vertebrar la ciudad.

Se necesita abrir este tipo de proyectos a la participación pública y corregir los errores cometidos, especialmente   en Chorrillos y Barranco.

La seguridad

Un tema casi olvidado en esta campaña ha sido la seguridad, muy mencionado como problema y casi nunca como propuesta. Hay poca investigación local y se necesita rediseño de calles bajo criterios de seguridad y diversidad.

Los otros usuarios

El reordenamiento del transporte debe abrir espacio para que los peatones y ciclistas tengan mejores condiciones. Para hacer ciudadanía en el transporte.

No sólo hay que atacar “la congestión”. Se necesita construir  espacios seguros, directos y  amables para todos los ciudadanos. Los recursos deben ir a resolver esto temas con lo que tenemos.

Los peatones siguen siendo la mayoría de las víctimas. Estigmatizarlos y penalizarnos no servirá para mejorar la situación. “hacer ciclovías” no es suficiente. La verdadera tarea pendiente es transformar el espacio urbano e incorporar a peatones y ciclistas en la planificación y gestión urbana. Una ciudad para todos.

El 3 de octubre sabremos si tenemos una nueva oportunidad.

Carlos Cordero Velásquez

Un Metro llamado Deseo

septiembre 16th, 2010

“METRO EN LIMA. En otro momento, Flores Nano señaló que es fundamental para Lima iniciar cuanto antes un metro. “Estamos en el siglo 21. La única ciudad del mundo con más de 10 millones de habitantes y sin metro es la capital de Nigeria. Yo comenzaré al menos con 10 kilómetros de metro”, añadió.”  aqui

¿Te gustaría tener  un Metro en Lima? A mí también. ¿Te gustaría tener algunas cosas que no tienes? A mí también.   ¿Y por qué no?

¿No liberan esos deseos reprimidos l as promesas electorales?

La promesa de esta campaña es el Metro. No bastó la experiencia del Tren fantasma, la del Metropolitano Metropolitano, 25 y 8 años, respectivamente.


¿ Lourdes, Por qué no tenemos todo lo que queremos?

Porque hay algo que se llama consumo responsable. Porque las deudas pueden matar los deseos. Porque uno debe adquirir cuando necesite realmente y cuando haya solucionado necesidades básicas y sobre todo cuando tenga con qué adquirir o cómo financiar la adquisición. Eso, hablando de fondos propios. Cuando dices “voy a  hacer un   Metro”, estás hablando de dinero púbico, que administras y que  no te pertenece.  Además en el caso de Lima, te acercas a la demagogia. Veamos.

Lima tiene mucha movilidad, mal organizada.

Parte de los problemas de Lima son los viajes, tuyo y mío, atendidos con sobreoferta de vehículos. Una situación en la que todos perdemos. Los transportistas no generan  suficiente ganancia para renovarse, cmpiten amontonados, la gente viaja más y más lento  y la calidad del parque y del servicio no mejora. Se necesita racionalizar el transporte público y privado. Elementos: reforma institucional, empresarial,  planificación urbana  e inversión.  Esa es la gran obra que hay que hacer, no un Metro.

El transporte púbico se racionaliza poniendo orden en el sistema (limitado y organizando  el número de líneas, creando y organizando a las empresas, et). Sólo después de “limpiar” el mercado y mejorar internamente el sistema, se debe plantear mejoras adicionales. De otro modo   la situación se agrava. Ya ocurrió con el Tren y el Metropolitano. ¿Qué aporta el Metro a ese proceso, nada. ¿Qué le resta? Mucho.

El transporte privado se mejora interiorizando sus verdaderos costos a los propios usuarios  (congestón, accidentes, etc.) y ofreciendo alternativas eficientes y  viables para los que no tienen carro y para los que tienen reemplacen viajes ineficientes e innecesarios. Por ejemplo, un transporte público eficiente (que incluye a los taxis) y bicicletas en distancias cortas. Eso abarata el costo social y privado (es caro para la ciudad que cada uno tenga su propio automóvil). El 80% de los viajes  se hace un transporte público, pero la mayoría de la inversión sigue yendo al transporte automotor  privado (recuerden la Av. Javier Prado  sin línea de bus).

Proponer un Metro en Lima, es deseable pero poco factible.

Primero porque no ayuda a resolver los problemas principales de Lima. Cuando acaben los 8 años que demora su primera línea (siendo generosos), habremos pagado una suma entre 50 y 150 millones de dólares por km lineal. Sólo para construir, según Lourdes, 10 km. En Medellín se calculó que costaría 680 millones y terminó en 3,000 millones de dólares.

Después vendrán los  subsidios al pasaje para que el Metro tenga pasajeros. Esas cantidades exceden largamente el presupuesto de la Municipalidad de la MML. ¿Con qué recursos se va a resolver el actual caos? Por qué el gobierno central (es decir, el resto de peruanos, incluso los que no  viven en Lima) tendría que subsidiar ese proyecto?

Para efectos comparativos, el costo promedio por Km del Transmilenio en Bogotá es de casi 7 millones dólares x Km , cifra que incluye trabajos de recuperación del espacio público. El costo por KM del Metropolitano en Lima es mayor, probablemente debido a una mezcla de pobre planificación, incapacidad  y corrupción. El costo del Metro no baja de 50 millones de verdes por KM en el mejor de los casos.

Luego de los costos, el otro gran problema es  la flexibilidad y la capacidad de ganar pasajeros de cada subsistema (Metro, BRT, buses menores, etc) .Antes de empezar a pensar en Metros, resolver el problema institucional y empresarial supone sentar las bases para que puedan desarrollarse vínculos al interior de cada subsistema y entre los diferentes subsistemas. Avanzar hacia un transporte integrado. Haz tu cimiento y después construye la casa, no al revés.

Además, Los sistemas de BRT (Transmilenio, Metropolitano) son ya una mezcla de Metro y Bus. Pero movilizan una cantidad mayor de personas a un costo total menor. Por ser sistemas de superficie sus trabajos se concluyen más rápido que en el caso del Metro.

(Continuará)